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Probióticos

Las interacciones entre los microbios intestinales y el cuerpo humano son objeto de intensa investigación, con el objetivo de influir en diversas enfermedades, como enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome de intestino irritable y más.

Existen cuatro métodos generales para alterar la microbiota intestinal: administración de antibióticos, dietas terapéuticas y prebióticos (componentes dietéticos que promueven el crecimiento de bacterias beneficiosas),  otros probióticos y/o trasplante fecal (FMT). Esto último suena muy asqueroso pero se da en el marco de experimentos realizados en países de Europa. 

El interés en estas estrategias va más allá de las ciencias clínicas y se reconoce en la medicina alternativa. 

Aunque el uso de probióticos es común, la evaluación sistemática de su eficacia es reciente. 


¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos benéficos derivados principalmente de productos alimenticios como leches fermentadas. Incluyen diversas cepas como Lactobacillus, Bifidobacterium, E. coli Nissle 1917, Clostridium butyricum, Streptococcus salivarius y Saccharomyces boulardii. Algunos se modifican genéticamente para influir positivamente en el sistema inmunológico. Estudios sugieren su eficacia potencial en enfermedades gastrointestinales, especialmente enfermedades inflamatorias intestinales y síndrome de intestino irritable. También podrían beneficiar en casos de diarrea relacionada con antibióticos, colitis por C. difficile, encefalopatía hepática, alergias y más. 

Los probióticos brindan beneficios a través de mecanismos aún no completamente comprendidos, incluyendo supresión de bacterias patógenas, mejora de la barrera intestinal, modulación del sistema inmunológico y percepción del dolor. Los efectos varían según las cepas y la capacidad de resistir ácidos gástricos y biliares, colonizar el intestino e influir en citocinas. Los beneficios observados clínicamente en una especie no son generalizables a otra. El uso de probióticos para trastornos gastrointestinales ha suscitado interés, pero la falta de ensayos rigurosos se debe en parte a su clasificación como aditivos alimentarios. 

Un metaanálisis de seis ensayos controlados aleatorios en diarrea inducida por radiación mostró un beneficio leve en la diarrea, pero no cambios en la escala de heces de Bristol o medicación antidiarreica.

La ingesta de probióticos con lactasa podría ayudar en la digestión de la lactosa en pacientes con intolerancia. Estudios variados muestran efectos positivos, pero se necesita más investigación en cepas específicas.

No hay evidencia que respalde el uso de probióticos en la enfermedad celíaca. Algunos estudios sugieren mejoras en síntomas como estreñimiento e indigestión, pero los resultados varían y aún no se confirma eficacia clínica.

El uso de probióticos en niños con presunta enfermedad diarreica infecciosa aguda no tiene beneficios. En adultos con gastroenteritis infecciosa aguda, el uso de probióticos no está comprobado. Revisiones antiguas muestran una modesta reducción en la duración de la diarrea infecciosa con probióticos, pero estudios recientes en niños no demostraron beneficios claros. La evidencia en el manejo de la gastroenteritis aguda en niños es débil, mientras que ciertas combinaciones de probióticos carecen de beneficio. No está claro si los probióticos reducen complicaciones importantes.

No hay pruebas sólidas que respalden el uso de probióticos individuales o combinados en niños o adultos con estreñimiento funcional. Estudios pequeños sugieren mejoras, pero la evidencia es heterogénea y limitada.

Tampoco se ha demostrado su utilidad en el manejo de la dermatitis atópica y asma bronquial.

Respecto a la seguridad, siempre en cuando se adquieran productos elaborados por la industria farmacéutica y comprados en una farmacia registrada, no revisten mayores riesgos.


Recomendaciones

Por todo lo expuesto recomendaría el uso de probióticos en algunos casos de intolerancia alimentaria cuando no hay cambios significativos en las medidas de higiene iniciales. Para ello es importante determinar si los sintomas asociados son consecuencia de una intolerancia alimentaria. 

Para los casos de alergias, deberá hablarlo con su pediatra evaluando los riesgos y beneficios.

Desaconsejo adquirir productos "caseros". Algunas personas elijen cultivar sus bacterias en su propia casa en la heladera. Definitivamente aborresco dicha práctica al menos que se cuente con los elementos de bioseguiridad y conocimientos adecuados. 

Si desea mayor información puede escribir un mail a agustinalberto.grassi@gmail.com o por Instagram @agustingrassipediatria 






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